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Archive for the ‘Historia de la lingüística’ Category

La segunda mitad del siglo XX conoce una transformación sustancial de la lingüística, etiquetada como paradigma dinámico por un epistemólogo, A. Pisani. Es, por lo tanto, un análisis externo a la lingüística, cualificado por la procedencia del mismo.

La tesis fundamental de Pisani, a grandes rasgos, consiste en establecer dos grandes paradigmas entre los modelos lingüísticos del siglo XX. El primero, el estático, sería hegemónico hasta la década de los 60. En él predomina la concepción del lenguaje humano como un gran conjunto de elementos, interrelacionados, cuya descripción corresponde a la lingüística. A lo sumo, esta se interesaría por tratar de saber como actúa el cerebro para ponerlos en funcionamiento. Esta última sería la opción generativista, que para Pisani no es más que una última versión del estructuralismo. A partir de los 60 entraría en funcionamiento el paradigma dinámico, a través de modelos que ponen el centro de su atención en el uso de las lenguas, en cómo  el lenguaje es empleado para propiciar comunicación entre sus usuarios. Cada una de las lecturas acerca del uso lingüístico que se han realizado ha ido conformando los distintos modelos de esa opción dinámica que, con el transcurso del tiempo, ha terminado por ser la hegemónica en la lingüística contemporánea.

1 Los modelos sociolingüísticos

El primer y más potente modelo dinámico hay que situarlo en la sociolingüística, esa rama de la lingüística que se encarga de estudiar la interrelación entre lenguaje y sociedad. Claro que ese rótulo  general podía encontrar muchas caligrafías para ser transcrito.

En 1964 se celebra en UCLA un congreso sobre esa temática, donde se presentan las tres grandes corrientes que la hegemonizaran en el contexto norteamericano a partir de entonces:

A. El variacionismo, con W. Labov a la cabeza, encargado de medir la variación y el cambio de las lenguas en correlación con factores sociales, lingüísticos y estilísticos.

B. La sociología del lenguaje, apadrinada ahora por J. Fishman, que se ocupará de cómo las sociedades gestionan sus lenguas.

C. La etnografía del habla, con D. Hymes y J. Gumperz a la cabeza, concentrada en los mecanismos de la comunicación entre la cotidianidad idiomática.

La sociolingüística, en todo caso, no termina ahí. Existieron modelos europeos, de excelente rendimiento, empezando por el análisis del Déficit Lingüístico de Basil Bernstein. En Italia, sobre todo en los 60 y los 70, se vivió una auténtica explosión de la sociolingüística de ese país, con contribuciones extraordinarias. La sociolingüística italiana explicó esa relación, pero también su conexión con el conjunto del entramado de signos de una sociedad y con la ideología de la misma. Entre un número extraordinario de contribuciones, cabe destacar las de F. Rossí-Landi y A. Ponzio.

2. La Gramática del Texto

La Gramática del Texto (o Ciencia del Texto, o Lingüística del Texto) parte de la formulación inicial propuesta por T. Van Dijk.

Teun - Barcelona - October - 2013 - 118a

Como punto de partida, constante a lo largo de todas sus versiones, sostiente que la unidad superior de análisis lingüístico se haya en el texto, no en la frase.

La actividad lingüística surge de la articulación de dos comoponentes co-implicados:

  1. El texto: conjunto de elementos formales (palabras, oraciones, etc.) organizados conforme a reglas precisas
  2. El discurso: emisión concreta de un texto en una determinada situación De ello se desprenden consecuencias claras:
    – Extensión de la unidad básica de análisis lingüístico: texto
    – Necesaria co-implicación del contexto (discurso)
    – Solidaridad profunda Texto-discurso

Ello abría un campo vastísimo de opciones de estudio que B. Schlieben-Langue resumió en los siguientes términos:

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Para acometer cualquier análisis textual, ent do caso, es necesario discriiminar dos clases de mecanismos: cohesión y coherencia

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La proyección de la Ciencia del Texto ha sido extraordinaria, no solo por sus conexiones interdisciplinares, sino por su evolución continua, colaborando etrechamente primero con el Análisis de la Conversación, formulando después el Análisis del Discurso, y más tarde el Análisis Crítico del Discurso.

 

 

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3. Pragmalingüística

La pragmalingüística  estudia, grosso modo, la interacción del lenguaje en su contexto de uso- Solo que ese es un terreno muy amplio y por ello muy abierto. Hacia él puede llegarse desde intereses por el lenguaje, la filosofía cotidiana, la antropología o la semiótica.- Sus referencias históricas han sido:

Charles Morris: signo y usuario

Charles Peirce: contexto (icono, símbolo, indicio)

John Austin: Lenguaje ordinario

 

Sus principales campos de interés han estado situados en relación a las condiciones de realización/implicaciones del lenguaje ordinario, las relaciones entre el uso del lenguaje y el contexto (preferentemente dentro de la conversación), las herramientas metodológicas y los modelos predictivos inferidos a partir de los postulados anteriores. Todo ello ha generado una cuantiosa actividad descriptiva de la realidad lingüística.

Ha desarrollado, asimismo, una serie de conceptos nucleares, que a menudo han trascendido más allá de su propio modelo.

CONTEXTO (Noción de co-texto)

– Entorno entre el que discurre la comunicación-

1) Son dinámicos (no estáticos)

– 2) Son activos (no pasivos)

ACTO DE HABLA (el lenguaje constituye un acontecimiento en sí mismo)-

  1. Locucionarios (aquellos que conforman enunciados)«Él me dijo…..»
  2. Ilocucionarios (aquellos prescritos socialmente como acciones)«Bautizo este niño con el nombre de Alcuino»
  3. Perlocucionario (aquellos que persiguen un efecto en el receptor)«Me persuadió para que lo golpeara»

La secuencia de Austin1) El coronel me dijo que disparara (locucionario)2) Fuego (ilocucionario)3) El coronel me convenció de que debía dispararActo de habla y proposición.

Tipología de actos de habla

  1. Ilocucionarios representativos (creencia ante el contenido de proposición) Afirmar, Creer, predecir, describir, aconsejar …
  2. Ilocucionarios directivos (actitud hacia la realización de una acción)Ordenar, indicar, prohibir, sugerir…..
  3. Ilocucionarios comisivos (implicación del hablante en el contenido proposicional)Apostar, garantizar, prometer, jurar
  4. Ilocucionarios evalutativos (expresan actitud del locutor)Condolerse, disculparse……

INTENCIÓN

Aquello que ha querido hacer el hablante han pronunciar un acto de habla y activarlo

Principales herramientas de análisis

Referencia

– Acto de utilizar el lenguaje para remitir a una parte de la realidad. Una misma palabra puede evocar más de una referencia.

– Banco (asiento, comercio; diferentes etapas históricas)

Inferencia

– Intervención del receptor para interpretar el mensaje

– Fundamental para el desarrollo del acto de habla

Presuposición (supuestos que se infiere del acto de habla)

Semántica (se infiere del propio contenido de la proposición)

  • (1) Los hijos de Max eran Alcuino y Beda
  • (2) Max tenía dos hijos

Pragmática (condiciones necesarias para que una proposición sea cierta)

  • (3) María, de 10 años, es la presidenta de la Asociación de Mayores de su ciudad.

Psicológica (condiciones psicológicas que determinan la interpretación de una proposición)

(4) Gran noche de fútbol dominical (Eva sabe que Max es madridista acérrimo, y lo entona con ironía, tras perder con su máximo rival)

Máximas conversacionales (Paul Grice)

Máxima de Cantidad

  • Haga que su contribución sea todo lo informativa que el intercambio requiera.
  • No haga que su contribución sea más informativa de lo que el intercambio requiera.

Máxima de Cualidad (o calidad)

  • No diga lo que crea que es falso.
  • No diga nada de lo que no tenga pruebas adecuadas.
  • Máxima de Relación (o relevancia)
  • Haga su contribución relevante

Máxima de Modalidad (o manera)

  • Sea usted claro
  • Evite la oscuridad.
  • Evite la ambigüedad.
  • Sea escueto.
  • Sea ordenado.

Teoría de la relevancia (Sperber y Wilson)

Noción de inferencia

– Aquello que se deduce de una proposición – Toqué mi guitarra eléctrica (soy músico, guitarrista, tengo una guitarra, con un lugar para tocar)

Principio de cooperación: actuamos para mantener los actos de habla

Teoría de la imagen pública (Lakoff)

Salvaguarda de la imagen personal

Teoría de la imagen negativa: deseo del individuo de no someterse a patrones preestablecidos.

La interacción como amenaza a la imagen pública

 

 

 

 

 

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La versión estructuralista de la lingüística del siglo XX solo en apariencia constituye un caso de poligénesis científica. Es vrdad que ha de esperarse hasta 1933 para encontrar su primera gran obra de referencia, Langage de Leonard Bloomfield. Es igualmente cierto que los autores norteamericanos trabajan en situaciones contextualmente muy diferentes, lo que se proyecta en mayor o menor grado en sus obras. Pero, al mismo tiempo, preciso es reconocer también que muchos de ellos, o son europeos inmigrados, o se han formado en Europa, por lo que hay una cierta línea de continuidad respecto del otro lado del Atlántico.

  1. Bases epistemológicas del estructuralismo en EE.UU. Bloomfield

Como acabo de señalar, la primera gran referencia hay que buscarla en Bloomfield. Solo que la fecha de aparición de Langage puede inducir a error. En realidad esa obra supone la culminación de un programa de investigación que arranca en 1917, cuando inicia una serie de descripciones gramaticales de lenguas como el tagalo, el antiguo alemán, etc. Bloonfield se detendrá más de una década en esos trabajos, lo que supuso una sólida base de conocimiento de la diversidad lingüística desde la que impulsar su modelo teórico.
No es de extrañar, pues, que Langage se rija por tres principios fundamentales

  • Empiricismo
  • Principio fonémico
  • Regularidad sincrónica

Bloonfield propone realizar una tarea profusamente taxonómica que, partiendo de la frase (unidad máxima de análisis), llegue por descomposición sucesiva hasta los elementos mínimos, los rasgos de sonido que componen los fonemas. De ese modo, mediante el contraste del mayor número posible de frases, se podrán establecer los principios de regularidad que organizan una lengua.

El empiricismo es máximo. Todo lo que no se corresponda con la estricta realidad observable y mensurable queda fuera de la lingüística, en tanto que conocimiento científico. De ese modo se ve obligado a renunciar a la semántica, sin duda una de sus decisiones más polémicas.

bloomfield

 

Language http://www.mohamedrabeea.com/books/book1_1532.pdf

2. Ch. Hockett.

220px-Hockett

Ch. Hockett es, en primer lugar, el gran transcriptor metodológico de los principios del bloomfieldanismo, gracias a que sistematiza el análisis de constituyentes inmediatos, que defiende una concepción igualmente estructural del lenguaje.

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Además, Hockett realizó contribuciones determinantes para caracterizar el lenguaje humano, estableciendo una clasificación que todavía sigue en gran medida vigente en nuestros días.

Canal vocal-auditivo
Transmisión irradiada y recepción direccional
Transitoriedad
Intercambiabilidad
Retroalimentación
Especialización
Semanticidad
Arbitrariedad
Carácter discreto
Productividad
Dualidad o doble articulación
Transmisión tradicional
Capacidad de aprendizaje
Prevaricación
Desplazamiento

Kenneth_L._Pike

El modelo tagmémico de Kenneth Pike supone un grado de evolución más en esa dirección que estamos observando hasta ahora. Un tagmema es una unidad formal/funcional de las lenguas, en la que convergen elementos procedentes de los tres niveles lingüísticos que toma en consideración: fonológico, gramatical y léxico. El tagmema fija un marco, que es rellenado por componentes concretos de la actividad de las lenguas. Por ejemplo, la cateogría sujeto constituiría un tagmema que puede ser manifestado  mediante un sustantivo, una frase nominal, un pronombre o un infinitivo.

Cada uno de esos tres niveles se articula a partir de unidades mínimas que van imbricándose en niveles cada vez más elaborados. Así, el fonológico se inicia en el fonema, continúa en la sílaba y así sucesivamente hasta llegar a las curvas melódicas. La gramática arranca de los morfemas, continúa con las frases y concluye constituyendo párrafos. El léxico, por su parte, se inicia en el lexema hasta terminar configurando las estructuras de las lenguas.

Es realmente sugerente que, aunque Pike discrimina esos tres niveles, insiste en que actúan de forma artículada y simultánea.

4. Z. S. Harris

Harris da un paso más allá en la concepción estructuralista norteamericana que lo sitúa en la antesala inmediata de la Gramática Generativo-Transformacional que luego fundará N. Chomsky.

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Especialmente determinante fue su distinción entre “kernel sentences” y “non-kernel sentences”; esto es, entre construcciones que podía considerarse nucleares al funcionamiento fundamental de una lengua y otras derivadas, o producidas, a partir de las anteriores.

Sin duda, es el germen más que directo de Chomsky, probablemente con mayor capacidad descriptiva, por lo que la figura de Harris debería tener una importancia extraordinaria, al menos en el estructuralismo del siglo XX.

5. Noam Chomsky

La figura de N. Chomsky trasciende, con mucho, su relevancia como lingüista, que no es poca precisamente. Activista social, ensayista, científico y catedrático del emblemático MIT, la influencia de Chomsky ha sido extraordinaria a partir de su irrupción como figura intelectual a partir de 1957.

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Evidentemente, aquí está por su aportación a la lingüística sobre la que, para empezar, cabe señalar que supuso un intento riguroso de homologación al paradigma científico imperante en el momento de su aparición, a finales de la década de los 50. Como sucedía en las llamadas ciencias exactas, Chomsky se propone realizar un modelo lingüístico formal, exhaustivo y lo más depurado posible. No parte del vacío, cuenta con la herencia de Harris, además de la directa influencia de la teoría matemática de la información y del conductivismo propugnado por los psicólogos norteamericanos de su tiempo.

El modelo inicial, las Syntactic Structures  de 1957, pretenden hacerse cargo de la caracterización lingüística de un hablante /oyentes ideal; esto es, un hablante no sometido a condicionamientos o influencias de ninguna clase, en estado absolutamente puro. Ese hablante/oyente actúa como sujeto lingüístico poniendo en funcionamiento dos diadas de mecanismo psicológicos: la competencia (su capacidad para construir/entender estructuras gramaticales). La actuación es el resultado de la competencia, que en consecuencia articula la actividad verbal.  Ambas operan sobre una serie de reglas de base que permiten construir frases muy elementales en la estructura profunda de la mente individual. Desde hay, viajando a través de la psique, llegan hasta la estructura superficial cuando son verbalizadas. Solo que en ese tránsito las estructuras básicas han podido sufrir modificaciones, perdiendo elementos, ganándolos, permutándolos o sustituyéndolos, debido a la intervención de las reglas de transformación.

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El propio Chomsky es consciente de que su modelo cuenta con demasiadas limitaciones, sobre todo por dos razones: primero, porque no explica los componentes fónicos y semánticos y, segundo, porque produce oraciones gramaticales, pero realmente imposible. Procede en consecuencia a introducir modificaciones para aquilatar su diseño inicial.

Esquema_modelo_Estandar
A ello agrega un filtro pragmático, encargado de que alcancen la superficie aquellas construcciones que sean pragmáticamente pertinente.

Entre 1975 y 1981, período que cuenta con Lectures on Government and Binding como obra más emblemática, introduce principios y parámetros, explicativos ahora de la dinamicidad, al menos psicológica, de las lenguas.

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A partir de 1995 aparece The Minimalist Program, en el que ni tan siquiera existe estructura profunda, sino simplemente trazas, o huellas de su existencia.

Al margen de introducir un voluminoso aparato formal, los seguidores de Chomsky han terminado por ser poco efectivos en la descripción de la realidad lingüística. De hecho, con el transcurso de los años, se advierte desde el principio una debilidad consustancial grave desde el punto de vista epistemológico. Los hablantes/oyentes ideales que propone Chomsky ni existen, ni lo han hecho, ni lo harán nunca. Ser hablante y oyente, precisamente, implica justo lo contrario, con lo que toda esa discusión cae por una falta evidentísima de fundamento empírico.

Curisoamente, las ideas de Chomsky si tuvieron gran repercusión en dominios de aplicación, justo en las antípodas de sus postulados. Hoy son útiles al menos en dos campos, inteligencia artificial y caracterización de patologías lingüísticas

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La lingüística propiamente dicha arranca con el siglo XX. Hasta ese momento el estudio de las lenguas formaba parte de la filología, era un instrumento para el más exacto conocimiento de textos. A partir de F. de Saussure se inaugura una disciplina propia y autónoma. Hay que decir que es momento de inauguraciones científicas, pues el período de entresiglos cambian el mapa de las competencias del conocimiento de manera drástica.

La lingüística, además, lo hace poniendo en circulación un modelo, el estructuralista, muy de su tiempo, pero a la vez también extraordinariamente innovador. Muy de su tiempo porque responde al ideal taxonómico que se comparte con otras disciplinas. Es el momento en que surgen la tabla periódica de los elementos o el álgebra de Boole.

Solo que todo eso lo hace formalizando un modelo epistemológico, el estructuralista, que sería de inmediato exportado a otras disciplinas, huamnísticas y no humanísticas.

El estructuralismo lingüístico tiene dos puntos de origen bien delimitados, con figuras reconocibles: Ferdinand de Saussure en Europa y Leonard Bloomfield en EE. UU. Entra la aparición de sus obras, el Curso de Lingüística General y Lenguaje, respectivamente, median más de dos décadas, aunque como veremos la distancia cronológica real entre ambas obras no es tan acusada.

 

  1. Europa

 

El  Cours de De Saussure marca un auténtico punto de inflexión en la lingüística, como disciplina, y en el estructuralismo como modelo.

saussure

De Saussure establece un cinturón de diadas (significado/significante, sintagma/paradigma, lengua/habla, sincronía/diacronía, lingüística interna/ lingüística externa) que terminan configurando un auténtico mapa científico, una guía por la que se conducirán el resto de investigadores durante décadas.  Conviene recordar, no obstante, que para De Saussure al final el camino del lenguaje humano debía converger en el de la Semiótica, en tanto que ciencia general de los sistemas de significación.

En rigor, el Círculo Lingüístico de Praga no supone continuidad respecto de De Saussure, sino que más bien coincide en sus planteamientos estructuralistas, en buena medida porque recoge la herencia de Badouin en Kazan.

El legado de Praga es inmenso, capital en muchos aspectos para el futuro disciplinar de la lingüística. Puestos a subrayar alguna de sus contribuciones imprescindibles, quizá convenga empezar por su perspectiva funcional; esto es, por la convicción de que el núcleo de la investigación ha de encaminarse hacia el análisis de las funciones que desempeña el lenguaje y, por ende, de su contribución a transmitir comunicación. El conocido esquema acerca de los componentes de la comunicación surge de ahí, de R. Jakobson, una de sus figuras más características.

Desde esa perspectiva se abordó el análisis de la doble articulación que vincula fonemas y morfemas, otro de los hitos de esta escuela, así como se profundizó en las relaciones que mantienen sincronía y diacronía.Singularmente precisa fue la contribución morfológica de Mathesius.

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Asimismo, estableció el principio de conmutación como criterio metodológico que, sobre todo, permitía establecer el inventario metodológico de los componentes de las lenguas en el paradigma.

Esa, precisamente, fue una de las herramientas empleadas por N. Troubetzkoy.

Después de milenios, sus Grundüge der Phonologie clausuran la falacia clásica definitivamente. Troubetzkoy establece la distinción entre fonema y alófono, de la que se sigue la diferenciación entre fonología y fonética, siempre ceñida al análisis del sonido en el lenguaje (y no de la letra).

La escuela de Ginebra acogió la herencia directa de De Saussure, entre otras razones porque allí estaban sus discípulos, quienes recopilaron sus apuntes y editaron el famoso Cours. De entre todos ellos destacó Bally. Se han subrayado a menudo sus contribuciones a la poética y la estilística, aunque lo más decisivo para la lingüística ha sido su distinción entre el proceso o el estado al que remite todos enunciado lingüístico (el dictum) y la ntervención del sujeto hablante para transmitirlo (modus).

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Para muchos autores, el Círculo Lingüístico de Cophenage supuso el máximo de depuración del modelo estructural. Su modelo, la glosemática, introducía un formalismo radical. No es que Hjelmslev, su mentor y figura clave, negara la existencia del significado, pero sí su pertinencia para el análisis científico del lenguaje. Las lenguas son forma, no sustancia. Eso supone definir las unidades del lenguaje humano por sí mismas, por el conjunto de relaciones que mantienen entre sí. De ese modo establece una tríada que articulará el modelo glosemático:

  • Materia, constituida por la sustancia fónica o semática de las lenguas.
  • Sustancia, que recogería el conjunto de componentes de las lenguas
  • Forma, red de relaciones que se establecen entre ellos

Naturalmente, los dos últimos componentes se proyectaban tanto sobre la expresión como sobre el contenido lingüísticos.

 

En Francia, más que de una escuela similar a las anteriores, quizá convendría hablar de una sucesión de figuras muy significativas, todas ellas dentro de esta corriente.

La aportación de Guillaume es apasionante, dado que por momentos parece avanzar hasta el borde mismo de planteamientos chomskyanos. Transforma la oposición saussuriana de langue/habla en lengua y discurso. La primera, la lengua, es preexistente a todo lo demás, debido a que es permanente y continua, ofrece un conjunto de posibilidades de entre las que el discurso elige aquellas concretas que se realizan en el momento del habla. Por ello el discurso es momentáneo, discontinuo, un “después” que sucede al “antes” ubicado en la lengua. En todo caso, nada de ellos ha de concebirse en términos de inventario de elementos, sino que lo sustantivo radica en la continuidad entre ambos niveles. De ello derivan tres niveles disciplinares, por supuesto, vinculados entre sí: psicomecánica, psicosemántica y psicosemiología.

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Algunos  de los conceptos de peso manejados habitualmente en las aulas de lingüística general han sido forjados por la vasta contribución de A. Martinet. Solo por su delimitación de la doble articulación o de la economía de los cambios fonéticos merece un lugar en la historia disciplinar. Pero es que además fue un continuador de la obra de Troubetzkoy y un funcionalista en sintaxis muy notable, completando un perfil decisivo dentro del estructuralismo europeo.

 

Benveniste fue una persona de intereses variados, por lo que quizá no terminará de concluir un modelo cerrado, aunque realizó contribuciones decisivas y de gran repercusión posterior. Además de su imponente vocabulario de las instituciones europeas, dentro del estructuralismo en sentido estricto le debemos su teoría de la enunciación, la distinción entre tiempo físico, psicológico y lingüístico,  la deixis o, por descontado, la caracterización de la comunicación humana frente a la animal.

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La perspectiva estructuralista del británico J. Firth fue tan original, y también arriesgada, que se sitúa en los límites más próximos a la lingüística dinámica que podía permitir el credo estructural. Firth plantea que no existe un sistema lingüístico, en el sentido genérico y abstracto que se había planteado hasta ese momento. Más bien existiría un polisistema, una adaptación del sistema a cada una de las múltiples circunstancias, de los variados contextos, a los que ha de enfrentarse la realización idiomática.

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Firth, por tanto, está perfilando lo que más tarde sería la variación estilística y es, sin duda, el precedente más próximo a lo que más tarde desarrollará M. A. K. Halliday.

La Teoría de Valencia de L. Tesnière es, probablemente, una de las últimas grandes contribuciones teóricas del estructuralismo europeo. Para empezar, Tesniére clausura la sintaxis bimembre, nucleada en torno a sujeto y predicado. En su concepción el núcleo es uno, solo uno, y reside en el sujeto. El resto de elementos de la frase dependen de la relación que mantengan con el verbo, discriminando entre los forzosamente necesarios por su significación, y aquellos otros de los que se puede prescindir. Los primeros constituirán sus valencias verbales. De este modo, se cimenta la gramática de dependencias, que tuvo un extraordinario recorrido en la lingüística aplicada de la antigua RDA a partir de los años 70

 

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Las historias de la lingüística suelen describir el siglo XIX como una especie de sucesión con dos grandes momentos, la gramática histórico-comparativa, en su primera mitad fundamentalmente, continuada después por la Neogramática (curiosa traducción, por cierto, de la bibliografía española para el término “Junggrammatiker”).

El caso es que la preeminencia de ambos modelos no deja de ser cierta, con una autoridad y repercusión incontestables en la tradición disciplinar. Solo que hubo bastante más. Sin ese agregado, ese bastante más, quizá no se explicaría, al menos suficientemente, todo lo que sucedió después.

  1. Los precedentes

Todo arranca de Sir Williams Jones, fundador de la Sociedad Asiática de Bengala en 1784, donde dicta una conferencia llamando la atención sobre las similitudes entre el sánscrito y algunas lenguas europeas. Es cierto que Jones era un políglota consumado (se le asigna el conocimiento de 29 lenguas), es cierto que había estudiado sánscrito en profundo, es igualmente verdad que da a la luz la gramática de Panini, pero es una impresicisión mayúscula atribuirle a él la primera luz acerca de la proximidad del sánscrito con algunas lenguas europeas. Los jesuítas llevaban tiempo dando noticia de ello, formaba parte de una convicción cada vez más acentuada entre los eruditos de la época. Jones le da forma, la presenta y, por supuesto, alcanza una repercusión desconocida entre sus coetáneos.

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Por supuesto, no dispone del enorme bagaje empírico de Hervás, ni tampoco de una perspectiva tan abarcadora como la del jesuíta español.

 

2. Gramática histórico-compartiva.

Los estudios especializados arrancan en Alemania, de la mano de un poeta, August Von Schlegel, profuso conocedor de la literatura hindú (que traduce) e iniciador del interés por el sánscrito en ese país. No solo eso, sino que a propósito de ese conocimiento propone establecer una clasificación que discriminie lenguas aglutinantes, aislantes, flexivas e incorporantes. Es un paso hacia adelante en relación a Jones que supone, ni más ni menos, que un hito para la lingüística tipológica. Un hito firme, por lo demás, dado que esa división, en líneas generales, se mantiene todavía hoy vigente.

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El testigo lo recogió el filólogo danés Rasmus Rask, una de las personalidades más sugerentes de la lingüística de la época. Rask fue un filólogo profesional, con gran formación y apoyo de la propia corona danesa. No solo conocía multitud de lenguas, sino que elaboró gramáticas descriptivas de muchas de ellas (español, frisio, inglés, etc.). Asimimso, tuvo conocimiento directo de las lenguas orientales, gracias a los viajes financiados por los monarcas de su país.

Rask propuso establecer un parentesco firme entre el sánscrito y la mayoría de las lenguas europeas, sobre todo las del tronco germánico que formaban parte de su entorno inmediato. Es más, destacó la importancia de subrayar esas similitudes también en el sistema gramatical, y no solo en el léxico. Dasfortunamente, su prematura muerte impidió saber si hubiera sido capaz de desarrollar una metodología específica para acometer ese estudio.

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Hubo de volverse a Alemania para encontrar ese inicio de sistematización, aunque fuese de nuevo en un entorno no demasiado especializado. Fue un intelectual de amplio recorrido como Jacob Grimm (autor entre otras cosas de la recopilación de cuentos infantiles más famosa de la historia de Occidente) quien elaboró la conocida Ley de Grimm que explica parte de la evolución fonética del antiguo alemán. Según la misma, las oclusivas sonoras indoeuropeas se convierten el sordas cuando pasan al  germánico; las sordas en fricativas y las oclusivas sonoras aspiradas en fricativas sonoras. Dicho de otra manera, a las consonantes germánicas p, t, k, les corresponden b, d, g en otras lenguas indoeuropeas.

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Como se verá más adelante, la Ley es harto mazible, lo que no impide reconocerle el enorme mérito del avance sistematizador que supuso en su tiempo.

El impulso definitivo a la Gramática histórico-comparativa vino de Franz Bopp, esta vez sí, un filólogo alemán netamente académico. De profusa formación en lenguas orientales, de las que era un extraordinario conocedor, Bopp desechó la tesis de que la lengua primera y común fuera el sánscrito. Optó, como a la postre ha sido corroborado, por una proto-lengua común desde el Indo hasta el confín de Europa (con algunos islotes excepcionales) que se correspondería con el indoeuropeo.  La hipótesis correcta, por tanto, estaba siendo formulada.

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Bopp, además, insistió en la conveniencia y en la necesidad de articular un método que explicara la evolución lingüística a partir de esa protolengua, acudiendo a referencias formales en la morfología y el léxico.

Schleicher no se dedicó a ello, sino a terminar de perfeccionar el modelo mediante su teoría arbórea de la evolución de lenguas, en función de la cual, como sucede en la naturaleza, de una lengua madre iría surgiendo lenguas-hijas, y  así sucesivamente.

Durante años la figura de Schleicher ha sido incomprensiblemente ignorada en la historiografía lingüistica, o en su caso acusada de excesiva sumisión al paradigma naturalista. Es obvisa la admiración de Schleicher por las teorías evolucionistas. Pero me parece por completo exagerado desacreditar una teoría por la adscripción a un paradigma, cuando a fin de cuentas todas están sujetas a un tipo u otro de paradigma. Por lo demás, habría que tomar en consideración la indudable capacidad descriptiva de los planteamientos de Schleicher, tanto que hoy forman parte de los socialmente consabido.

Friedrich Diez se encargó de concretar esos planteamientos a un ámbito (las lenguas románicas) dentro de las cuales procedió a estudiar sus evoluciones respecto del latín y la trayectoria de sus literaturas. Funda de ese modo la Romanística, hecho absolutamente trascendente, puesto que siguieron ese ejemplo otras familias de lenguas, dando lugar posteriormente a la eslavística, la anglística, la orientalística, etc.

 

Una de las primeras y más depuradas aplicaciones de esa metodología se realizó en España de la mano de Milà i Fontanals, sobre todo en su análisis de las interrelaciones lingüística y literarias entre provenzal, catalán y castellano.

3. Los jóvenes gramáticos de Leipzig (Neogramáticos)

En la segunda mitad de la centura, congregados en torno a la universidad de Leipzig, unos entonces jóvenes gramáticos (Osthoff, Brugmann, Paul, entre otros) proponen una nueva forma de ver la evolución de las lenguas que, como era previsible, termina alcanzando al nivel teórico de pleno.

En primer lugar, depuran el método histórico-comparativo, sobre todo en lo concerniente a la delineación de leyes evolutivas.  Grimm había presupuesto que un sonido se comporta siempre de la misma forma en un contexto de evolución lingüística. Sin embargo, los neogramáticos recogen las excepciones, lo que les obliga a ser mucho más precisos en sus formulaciones. De esa manera, recogen las condiciones que son necesarias para que se produzca una evolución lingüística. Verner, Osthoff, Grassman trabajan en esa dirección.

Solo que esas leyes situaban en la antesala de una de las grandes cuestiones, no solo de la historia de las lingüística, sino de las preocupaciones humanas en general. ¿Por qué cambian las lenguas? Esa será la gran aportación de H. Paul, de una vigencia tan extraordinaria que, casi una centuria después, seguirá orientado a H. Lüdtke en sus contribuciones en esa dirección.

Con todo, probablemente la contribución de más calado de la Neogramática consista en su mirada hacia la realidad empírica, los dialectos, que atestiguaban el paso del tiempo desde el presente y que, por lo tanto, permitía reconstruir el itinerario evolutivo de los idiomas. A partir de ellos ya no habrá vuelta atrás y será inexcusable observar las lenguas atendiendo a su realidad inmediata.

4. El tránsito hacia el siglo XX

El siglo XX arranca con Ferdinand de Saussure que, en todo caso, no surge por genialidad singular y espontánea, sino que viene a culminar un proceso ya iniciado entre ambos siglos. Es época fecunda y creativa, tanto que en ellas hay antecedentes explícitos de todo lo que será la lingüística del siglo XX, incluso más allá del estructuralismo saussuriano.

De un lado, Badouin de Courtenay y Kruszewski avanzaron en la delimitación de los conceptos de fonética y fonología, de un lado, y en la de significado y significante, de otro.

De otro, en Estados Unidos Boas y Sapir sientan las bases de la antropología lingüística, esto es, el estudio del lenguaje en su contexto cultural.

 

Gillièron, Bartoli y Ascoli inician la geografía lingüística, antecedente directo de la dialectología. De ellos parten los primeros atlas lingüísticos y las primeras teorías de la distribución espacial de las innovaciones lingüísticas.

 

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La diversidad lingüística, tan presente directa o indirectamente en el quehacer lingüístico de esta etapa, terminó generando tres grandes líneas de reflexión al concluir del mismo. De un lado, trató de darse una explicación racional a la misma, surgiendo un número importante de teorías acerca del origen y evolución del lenguaje humano. De otro, el jesuíta español Lorenzo Hervás y Panduro estableció, por primera vez, un catálogo pormenorizado de idiomas del mundo. Finalmente, como alternativa a la diversidad lingüística, y en gran medida como antídoto para la dificultad de comunicación que suponía, se trataron de crear lenguas artificiales.

  1. Origen y evolución de las lenguas

Lord Monboddo, Condillac, G. B. Vico, incluso el propio Rousseau fueron nombres destacados, autores de teorías acerca de la diversidad lingüística del mundo.

Todos compartían un fondo más o menos común, al margen de los detalles puntuales de cada una de sus propuestas: las lenguas habrían ido evolucionando, desde estadios primitivos muy comunes y compartidos, hasta un mayor grado de evolución, a medida que se aproximaban a la edad coetánea, también más diversificado idiomáticamente.

Rousseau amoldaba su teoría de la evolución lingüística a sus convicciones filosóficas. Como el buen salvaje, la lengua primitiva habría sido más pura, corrompida a medida que se iba haciendo más moderna, por la influencia de la socialización.

El Ensayo sobre el origen del lenguaje de Herder supuso un punto de inflexión, no tanto por su contenido exacto, como por el uso del mismo, casi de inmediato a su aparición. Herder seguía una línea análoga a lo expuesto hasta ahora, aunque con dos importantes matices: uno, consideraba inextricablemente unida la lengua al pensamiento y, desde este, a la cultura de un pueblo, de lo que se seguía que la evolución lingüística traía consigo aparejada otras paralelas en lo mental y en lo culltural. De ese modo, porque había pueblos que hablaban unas lenguas más evolucionadas que las de otras naciones, existían igualmente culturas y formas de pensar superiores a otras. Dos, en el vértice evolutivo se encontraba la lengua alemana; o lo que es lo mismo, su cultura y mentalidad eran las más avanzadas respecto del resto de lenguas y pueblos, situados en un nivel inferior.

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https://filologiaunlp.files.wordpress.com/2014/04/herder-origen.pdf

Aunque abjuró de inmediato de tales planteamientos guiados por una incipiente exaltación propia del romanticismo, ya era tarde. Esas ideas llegaron a tener una recepción tan poco decorosa como para que el mariscal Goebbels las convirtiese en emblema cultural del nazismo. Además, y ello ha sido no tan evidente pero no por ello menos pernicioso, han solido ser evocadas como un dato objetivo por toda clase de movimientos patrióticos (evidentemente, cambiando la identidad de la privilegiada inquilina de la consideración de lengua vértice).

2. Documentación de la diversidad de las lenguas

En la bisagra auténtica con la siguiente centuria, aparecen los seis tomos del Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas, y numeración, división, y clases de estas según la diversidad de sus idiomas y dialectos, obra del jesuíta español Lorenzo Hervás y Panduro entre 1800 y 1805. En realidad, el Catálogo forma parte de una obra todavía más enciclopédica, Idea dell’Universo, que el mismo autor da a luz entre 1778 y 1787. Esa magna obra estudia de manera sistemática las lenguas que incluye en el mismo, las clasifica y las vincula con su contexto antropológico y cultural.

La contribución de Hervás se quedó en la inmediata antesala de la gramática histórico-comparativa y es, desde luego, su precursora más inmediata y firme. Tan solo le faltó desarrollar un método explícito de investigación de esa diversidad. Aún así, su contribución fue de una extraordinaria y clarividente visión pionera.

3. Lenguas artificiales

Tanta conciencia acerca de la exhuberancia lingüística trajo consigo la aspiración de construir una lengua artificial que superara ese hiato y, por tanto, hiciera franca la intercomunión entre las personas. Empiezan a surgir los primeros intentos de lenguas artificiales que, en la centuria siguiente, terminarán desarrollando la taquigrafía, el alfabeto Morese o el esperanto. Pero en este período, en la segunda mitad del XVII, John Wilkins elabora un intento más que serio y formalizado, su real character. La obra cumbre, la más significativa, es An essay toward real character, and a philosophical language (1668). En realidad, esa obra supone la culminación de un programa con otras dos obras más, publicadas durante ese período Mercury, or the secret and swift messenger (1641) y An alphabetical dictionary,  que apareció en ese mismo año, 1688.

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Wilkins propone hacer una definición universal de rasgos de significado, a cada uno de los cuales asigna una sílaba y un grafema. De esa manera, cada palabra se forma por la agregación de sus componentes de significado, lo que da por resultado una forma sonora y una expresión escrita.

https://books.google.es/books?id=BCCtZjBtiEYC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

Evidentemente, la propuesta resultaba poco menos que irrealizable y, de hecho, no se llevó a cabo. Eso no impide que esa compleja propuesta no se realizara después de un profuso análisis de universales sonoros, aunque se desenvolviera entre la falacia clásica,  y de universales semánticos, todo un enorme antecesor de esas investigaciones durante el siglo XX.

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El léxico no podía pasar desapercibido para un período de tan fecunda curiosidad y producción científica. En efecto, se trata de la primera evidencia de  esa diversidad idiomática tan intensa en la época, también de esa necesidad de encontrar símbolos de la comunidad y de la de propiciar intercomunicación.
Básicamente esas van a ser las directrices que siga la producción lexicográfica de este período por lo demás acompasadas a la propia evolución de las inquietudes lingüísticas comentadas en anteriores sesiones.
I. Glosarios bilingües
Como en sucedió con las gramáticas, las primeras obras toman como referencia el latín, desarrollando glosarios bilingües latín-español, ya desde finales del XIV y principios del XV, caso delUniversal Vocabulario en latín y en romance (1490) de Alonso Fernández de Palencia. Será, con todo, Nebrija quien de nuevo inaugure los primeros vocabularios concentrados en una lengua vulgar, confrontados inicialmente con el latín.  Así aparecen su Diccionario latino-español (1492) y su Vocabulario español-latino (¿1495?), que se convertiriían en gran medida en modelos para

la lexicografía posterior.
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II. Obras políglotas
La nueva sociedad generada, en todo caso, para empezar fomentaba los contactos comerciales entre las nuevas naciones surgidas. Consecuencia directa de ello son las compilaciones bilingües que confrontan dos lenguas vulgares, recién inauguradas para la formalidad comunicativa. Son precisamente los grandes núcleos comerciales de la época -los Países Bajos, con Amberes a la cabeza, Francia, Inglaterra, Italia- los principales productores de estas obras.
Ambogio Calepino, ya en 1502, había realizado una obra mucho más ambiciosa en cuanto al número de lenguas incluidas en su compilación lexicográfica.
Mediado el XVI, la nómina de lenguas empleadas había incrementado de manera más que notable. Su Colloquia et Dictionariolum septem linguarum Belgicae, Anglicae, Tevtonicae,Latinae,Italicae, Hispanicae, Gallicae, gozó de éxito indiscutido y conoció numerosas ediciones. También inauguró una fórmula, la de los diálogos entre lenguas, que en lo tocante al vocablario alcanzó su máximo apogeo en la centuria siguiente.
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III. La serie de la Mithridates

A mediados del XVI, Kinrad Von Gessner publica Mithridates de differentis linguis (1555) que, además de un recuento de 130 lenguas conocidas, aporta una plegaria en 22 lenguas diferentes. El modelo fue seguido por Johannes Adelung, finalizando ya el XVII, en una obra póstuma que ve la luz en 1806 con el título de Mithridates, oder allgemeine Sprachenkunde. En ella llegó a implicar a la zarina Catalina la Grande, transmitiéndole la convicción de que esas versiones del Padre Nuestro testimoniarían la vastedad de su imperio.

 

 

IV. Los diccionarios especializados y las obras normativas.

La lexicografía de la época tuvo también un serio componente monolingüe, sobre todo a medida que las lenguas vulgares se sintieron capaces de afrontar necesidades más específicas, siempre muy vinculadas al ritmo que iban dictando los nuevos tiempos. En ese sentido, la magna obra del Conde de la Viñaza, su exhaustivo censo de la producción filológica española hasta el XIX, ilustra de manera elocuente esta circunstancia. En efecto, ahí aparecen obras dedicadas al vocabulario de la navegación o al de las construcciones militares, muy acordes con las necesidades de los españoles en tiempos de conquista de nuevos territorios.

Otro tanto puede decirse de Adelung, con sus obras dedicadas a la diplomacia o a la formación escolar como Directorium diplomaticum (Meissen, 1802); Deutsche Sprachlehre für Schulen (Berlin, 1781), y Magazin für die deutsche Sprache (Leipzig, 1782-1784).

Por último, conviene recordar que el período concluye con las academias de la lenguas consolidades, a imitación de la francesa. Eso supone que existe una entidad institucionalizada para la elaboración, entre otras cosas, del diccionario normativo por el que se ha de regir la vida de una lengua.

 

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Además de describir lenguas, los gramáticos de este período también construyeron teorías acerca del lenguaje y de su funcionamiento. Empieza a desarrollarse así una corriente, conocida en la bibliografía como gramática especulativa, que con el tiempo cobraría notable transcendencia historiográfica. No en vano Chomsky encontró en ella parte de sus ancestros históricos, tal y como trata de exponer en su conocidísima Lingüística cartesiana.

Esa línea probablemente arranque de España, y más en concreto de una figura tan emblemática como El Brocense.

http://iessapostol.juntaextremadura.net/latin/minerva/

Sin duda, las explicaciones de Sánchez de las Brozas sobre la (aparente) impersonalidad oracional o la elipsis del sujeto avanzan, aunque sea lejanamente, alguno de los planteamientos de la Gramática Generativo-Transformacional. En todo caso, tampoco está de más recordar que todo ello aparece en un contexto ostensiblemente más amplio, el de su Minerva, una gramática latina.

Más ceñida a las relaciones entre lenguaje y pensamiento, y cómo el primero sostiene los procedimientos de razonamiento, la Gramática General y Razonada de Port-Royal supone un auténttico hito en esta dirección.

Arnauld y Lancelot, los editores de la gramática, fueron filósofos interesados precisamente en ese campo. Por lo demás, buscando hacerla lo más universal posible, manejaron un número ciertamente notable de lenguas, lo que los aproxima de nuevo a procedimientos empleados siglos después por la lingüística general.

http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k50416g.r=.langFR

El siguiente gran hito de esta corriente se fija en Reino Unido, donde  James Harris publica su Hermes, ya a finales del XVIII.

Desde su mismo título, Harris pretende realizar una reflexión filosófica sobre las lenguas y sus componentes, también en la línea generalista de los autores anteriores..

https://archive.org/details/hermesorphilosop00harruoft

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